Publicat en Cançons ed. infantil, Música en valencià, PRIMÀRIA

“Mediterrània” de la Fúmiga

Una cançó que ens encanta, que escoltem pràcticament cada setmana a la pista de ball del nostre pati! I és que des de que la vam treballar per a l’edició de Musiescola del curs passat (“La mediterrània en clau de dona”) s’ha convertit en un himne. En aquesta cançó participen, a més de La Fúmiga, Flora (de El Diluvi) i Man (de VADEBO). Vos animem a que la canteu i la balleu amb tota la família!

Publicat en Cançons ed. infantil, Celebracions, Dia de la Dona

Bruixes

Hui vos portem una proposta per al Dia de la Dona: “Bruixes”. Una cançó de Dani Miquel inclosa a l’àlbum “De por”.

Les bruixes porten dol per una llarga història de repressió i de marginació col·lectiva a què les ha condemnades la societat “normal” per la seva dissidència. Les bruixes reivindiquen la solitud, l’autonomia, poder ésser si volen, peixos sense bicicleta. I alhora descobreixen la solidaritat. I, evidentment caminen cap a un país on el seu dol només sigui la prehistòria. (Marçal a Massip 1982, 9).

Publicat en Cançons ed. infantil, Celebracions, Dia de la Pau

Un any més ens preparem per al Dia de la Pau

Un any més arriba el Dia de la Pau, i al centre realitzarem diverses activitats per celebrar aquesta data tan important. A més, també ens unim a les iniciatives per al Dia de l’Arbre, així que serà un dia ben intens. L’activitat proposada per a tancar aquesta celebració consistirà en cantar tots junts la cançó “Olélé”. El motiu és que darrere d’aquesta cançó hi ha una història molt bonica, on gràcies a la unió i la col·laboració d’un poble, aconsegueixen superar grans dificultats.

Conte

Había un poblado a la orilla del río más grande del mundo, el río Kasai. El poblado dependía de la pesca para sobrevivir y todas las mañanas salían muchas canoas llenas de mujeres río Kasai arriba y volvían cargadas por la tarde. Cuando las canoas de pescadoras volvían de faenar, todo el mundo celebraba la fiesta, comía y bailaba hasta la noche.

Un verano el poblado se quedó sin comida. Las pescadoras salían a pescar, pero volvían con las redes vacías. Desapareció la felicidad y las niñas y niños empezaban a quejarse del hambre. La jefa del poblado decidió enviar la canoa más grande con las más expertas pescadoras más allá de lo que nunca habían llegado. Las pescadoras zarparon y pronto estaban ya en medio del río. 

Las pescadoras más expertas, Abhi y Zanema, discutían sobre dónde ir. “Vamos a los bancos de peces del norte, lejos de la orilla”, dijo Abhi.

“No”, dijo Zanema, “hay demasiadas rocas y moriremos. No ordenaré a las mujeres remar hacia las rocas” 

“Pero allí entre las rocas es donde está la pesca”, decía Abhi.

“No, tenemos que ir a las aguas tranquilas del sur, donde duermen los peces más grandes”.

Abhi dijo: “Soy la pescadora de más edad y mi palabra es ley. Remad hacia el norte”.

Pero Zanema, que controlaba a la tripulación, no daba la orden y la embarcación empezó a ir a la deriva.

Una tormenta se acercaba y el viento empezó a soplar. Las aguas se encrespaban y empezaban a empujar la canoa.

“Oh, no”, decían todas las mujeres, “volvamos a casa, con este viento no llegaremos a ningún sitio”.

Y entonces en el cielo sonó la voz de Bénguela: “Remad juntas”

Ellas, sobrecogidas al oír a Bénguela, comenzaron a remar, pero la tormenta ganaba fuerza y las mujeres, asustadas, decían “estamos malditas, debemos volver”.

Al dejar de remar, la canoa se iba a la deriva y las olas subían. De nuevo se oyó la voz de Bénguela: “Vuestros hijos, vuestros maridos morirán de hambre si abandonáis”

Al escuchar esto, volvieron a remar, temerosas por sus familias, y remaron todas a una. La tormenta arreciaba y un rayo cayó junto a la canoa, pero siguieron remando, cantando: “¡Olelé!”. Juntas, remando como una, comenzaron a avanzar.

 El viento, entonces, empezó a amainar. En ese momento se dieron cuenta de que estaban en un lugar del río que nunca antes habían visto. Al detenerse el viento lanzaron sus redes y pescaron y salió el sol. Era aquella una luz hermosa y diferente. 

Recogieron las redes y las encontraron llenas de enormes peces, tantos que la canoa parecía hundirse en el camino de vuelta.

El poblado entero se agolpaba en la orilla para recibirlas. Mujeres, hombres y niños cantaron, danzaron y comieron y fue mucho el tiempo que duró su alegría.